Publicado por en Feb 16, 2017 en Lágrimas Negras |

La creación de un buen plato supone una planificación minuciosa de los ingredientes que se vayan a utilizar. Sin duda, cocinar es un arte y al igual que se visualiza la idea del dibujo de un cuadro antes de empezar a pintarlo, debemos imaginarnos previamente el curso a recorrer en el proceso culinario para llegar al destino deseado de nuestros sabores.

Y el camino para alcanzar un plato estupendo se facilita si disponemos de la compañía adecuada. Nos referimos con esto a la posibilidad de potenciar los sabores de nuestros ingredientes principales. Nos referimos al acompañamiento de las salsas en nuestra cocina.

La idea inicial al respecto de las salsas, gira en torno a que éstas no se conviertan en protagonistas de nuestros platos. Su cometido es reforzar, enriquecer y resaltar el producto al que acompaña, aunque no por ello está exenta la posibilidad de que compartan el protagonismo.

El abanico de posibilidades en la creación de salsas es casi tan amplio como nuestra imaginación pueda abarcar, dado que cada plato tiene unas características únicas y unas combinaciones sorprendentes.

Pero sin duda, hay una serie de salsas que se repiten más en nuestras cocinas dado su empleo habitual como acompañantes de las comidas. Vamos a recordar algunas de ellas así como sus sugerencias de uso:

  • Española: estupenda para guisos y estofados, o albóndigas entre otros platos. Este componente tradicional de la cocina española tiene diferentes variantes en función del plato al que acompaña.
  • Alioli: una salsa que podríamos catalogar de clásica del Mediterráneo, siendo muy típica en platos de arroces. Además, todos hemos tomado en alguna ocasión unas patatas alioli o sepia con alioli. ¿Qué rico, verdad?
  • Mayonesa: es muy común así como fácil de hacer. De empleo obligado en las ensaladillas rusas, o como acompañante de verduras o pescados blancos entre otros.
  • Salsa de tomate: el empleo de la misma es muy extenso. Dadas sus características sirve en la preparación de otras salsas como la boloñesa o barbacoa, y además se utiliza en pizzas o platos de pasta, sin mencionar la gran variedad de guisos para la que es necesaria.
  • Bechamel: muy utilizada para gratinar y de empleo muy común en lasañas o canelones. Su ingrediente principal es la leche, aunque también se puede preparar con leche de soja en caso de ser alérgico a la lactosa.
  • Mojo picón: es una salsa típica de las Islas Canarias con diferentes variantes que se utiliza para aderezar sus conocidas papas arrugadas o carnes y pescados. Sus componentes más destacados son el ajo y los pimientos picantes, que le dan ese sabor tan característico.
  • Romesco: es muy versátil dado que puede guarnecer tanto carnes como pescados, o legumbres y arroces. Muy habitual en los calçots típicos de Tarragona.

Las salsas nos confieren esa posibilidad de invención y creatividad que tanto gusta en la cocina, por eso su uso es tan extendido y las combinaciones que permiten realizar solo tienen como límite nuestra imaginación.

¡Desde Lágrimas Negras os recomendamos que pongáis siempre salsa a la vida!

[Fuente: http://www.hola.com/cocina/escuela/2016030884263/receta-salsas-basicas-mayonesa-tomate-alioli/]